Muchas personas sufren de piel acneica, ya sean adolescentes o adultos. Piel grasa, poros obstruidos, aparición de granos, cicatrices de acné, manchas pigmentarias… Cuidar la piel y el cuerpo es clave para reducir los síntomas del acné y mejorar su aspecto.
En este artículo, te ayudamos a comprender qué es el acné, cuáles son sus causas, por qué es esencial tener una rutina bien adaptada y cuáles son los mejores productos y activos para elegir en el día a día para tener una piel sana.
I - Comprender el acné
El acné se define por un conjunto de síntomas y erupciones cutáneas.
Pero, ¿cuáles son los diferentes tipos de acné? ¿Cuáles son los factores desencadenantes?
Causas y factores desencadenantes
El acné es consecuencia de una sobreproducción anormal de sebo por parte de las glándulas sebáceas de la piel. Si la piel no se limpia regularmente, el sebo puede obstruir los poros, lo que puede dar lugar a puntos negros y a granos si hay inflamación. Esta sobreproducción de sebo suele deberse a un desequilibrio hormonal y puede verse favorecida por una mala higiene de vida (estrés, fatiga, mala alimentación…).
Los tipos de acné
El acné leve se manifiesta con comedones (también conocidos como puntos negros y puntos blancos), mientras que el acné moderado se caracteriza por la aparición de pápulas y pústulas. El acné severo se caracteriza por la presencia de nódulos y quistes dolorosos. Se recomienda no apretarlos ni perforarlos debido al mayor riesgo de infección y cicatrices permanentes.
Diagnóstico preciso
Si sufres de acné, es importante consultar a un dermatólogo para obtener un diagnóstico preciso. Un dermatólogo podrá evaluar el estado de tu piel y determinar el tipo de acné que padeces, lo que te permitirá elegir los productos de cuidado de la piel más adecuados. Además de proporcionar consejos de tratamiento específicos, un dermatólogo también puede prescribir tratamientos tópicos y/o medicamentos para ayudar a tratar los granos y las inflamaciones.
II - Elaboración de la rutina de cuidado facial antiácné
En caso de acné, es indispensable adoptar una rutina de cuidado facial adecuada para mejorar el equilibrio de la piel y ayudar a prevenir erupciones cutáneas.
Limpieza en profundidad
El primer paso fundamental es limpiar bien la piel con agua tibia para eliminar el exceso de sebo. Hay que optar por un limpiador suave (especialmente para pieles sensibles) para evitar tener la piel seca y, así, evitar una sobreproducción de sebo para compensar. Elige un limpiador que contenga aceites vegetales no comedogénicos como el aceite de avellana o el aceite de jojoba. Estos aceites tienen una composición de ácidos grasos cercana a la del sebo y, por tanto, son ideales para equilibrar la piel.
Productos específicos para el acné
Ciertos sérums y tratamientos antiácné son productos específicamente formulados para ayudar a eliminar las impurezas, al tiempo que calman y previenen los granos.
Los exfoliantes suaves, los peelings y las mascarillas faciales también son importantes una vez por semana para exfoliar las células muertas, eliminar las impurezas, desobstruir los poros y prevenir las erupciones cutáneas.
Hidratación adecuada
Al final de la rutina, utiliza una crema hidratante natural ligera y no grasa. La fórmula debe estar adaptada a tu tipo de piel, con aceites vegetales no comedogénicos como el aceite de avellana o el aceite de jojoba. El ácido hialurónico también es ideal para retener el agua en la superficie de la piel sin cerrar los poros.
Protección solar
La protección solar es esencial para todos los tipos de piel, pero especialmente para las personas con tendencia acneica. Los rayos UV y la exposición al sol pueden provocar manchas marrones postinflamatorias y agravar las marcas y cicatrices en la piel.
III - Los activos adaptados a las pieles acneicas
El ácido salicílico es un potente activo antibacteriano que limita la proliferación de las bacterias que favorecen el acné. Además, ayuda a desobstruir los poros y a exfoliar suavemente la superficie de la piel para eliminar las células muertas y las impurezas.
El aceite esencial de árbol de té (Tea Tree Oil) también es un excelente antibacteriano.
La familia de ácidos llamados "AHA", como el ácido glicólico, también son muy buenos exfoliantes suaves para eliminar las células muertas y el exceso de sebo.
Por último, el ácido azelaico tendrá una acción antiinflamatoria y ayudará a combatir las manchas y marcas en la superficie de la piel.
En combinación o en dosis demasiado altas, estos activos pueden provocar reacciones cutáneas. Por eso se recomienda probar los productos en pequeñas dosis y en una zona pequeña de la piel primero.
IV - Estilo de vida adaptado para combatir el acné
Alimentación equilibrada
Evita los alimentos grasos, azucarados y los que contienen muchos alimentos procesados.
Ten una alimentación equilibrada para reducir las inflamaciones y la sobreproducción de sebo. Los antioxidantes contenidos en las frutas y verduras también pueden ayudar a proteger la piel contra los radicales libres y los efectos del envejecimiento.
Higiene diaria y cambio de funda de almohada
La higiene diaria con una buena limpieza de la piel por la mañana y por la noche también es esencial para prevenir la propagación de bacterias e impurezas. Piensa también en cambiar tu funda de almohada regularmente para evitar la acumulación de bacterias. Mantén también tus toallas y manoplas limpias y no las prestes para evitar propagar bacterias.
Evitar los comportamientos agravantes
Los comportamientos de tocar constantemente tu cara o reventar tus granos solo agravan la situación. Cuando tocas tu cara constantemente, introduces bacterias y gérmenes en tus poros, lo que puede agravar el acné y aumentar las imperfecciones.
Maquillaje para la piel acneica
El maquillaje puede asfixiar la piel y agravar la obstrucción de los poros. Por tanto, no se recomienda. Si es inevitable, elige productos de maquillaje no comedogénicos y no grasos, y opta por un agua micelar purificante adaptada a pieles y ojos sensibles.
Gestionar el estrés
Una exposición prolongada al estrés puede desencadenar la producción de hormonas del estrés, que pueden causar una sobreproducción de sebo y agravar el acné. Intenta encontrar formas de mantenerte tranquilo y relajado, por ejemplo, practicando ejercicios de respiración, meditando o simplemente relajándote con un baño caliente o una taza de té.